Tipos y síntomas de aneurisma
El aneurisma es un ensanchamiento de una arteria de forma anormal debido a la debilidad en la pared de un vaso sanguíneo. Puede ser una afección que aparece desde el nacimiento o que se presente en el transcurso de la vida. Es más común en mujeres que superan los 50 años y sus síntomas dependen del lugar donde se encuentre. Descubre cómo detectar la aneurisma para buscar una pronta solución.
Cuando la debilidad de las paredes de un vaso sanguíneo provoca el ensanchamiento de forma anormal de una arteria estamos en presencia de un aneurisma. Este es un padecimiento que puede aparecer desde el nacimiento o presentarse en el transcurso de la vida. Es más común en mujeres que superan los 50 años y sus síntomas dependen del lugar donde se encuentre. Frecuentemente se presenta en la arteria aorta, que es la arteria que sale del corazón. En la arteria poplítea ubicada en la rodilla. En la arteria mesentérica, en el cerebro, el intestino y la arteria esplénica que sale del brazo. Los síntomas son diferentes según el lugar donde se presente la afección.
Cuando aparecen en el exterior del cuerpo provoca una protuberancia que puede palparse, inflamación y traer dolores. Si se presenta en el cerebro que es una zona más interna suele no presentar síntomas. Cuando los tiene y se expande sin llegar a reventarse provoca dolores de cabeza, pérdida de la orientación, ruido en los oídos, visión doble, rigidez en el cuello. Además, produce vértigo, dificultad para hablar, vómitos, sensibilidad a la luz, convulsiones y pérdida del conocimiento.
¿Cómo detectar la aneurisma?
La aneurisma más peligrosa es la cerebral. Generalmente no presenta síntomas hasta que está a punto de presentarse un ataque, por lo que en ese momento debe actuarse con rapidez. Solo se dispone de 40 minutos máximo antes de que se rompa y produzca la muerte.
Si se sienten los síntomas antes mencionados y existe un dolor de cabeza fuerte y constante, que no cede con ningún fármaco, se debe acudir inmediatamente al médico. El porcentaje de pacientes que logran sobrevivir a un ataque es muy bajo y depende de la rapidez con la que se actué en el momento en que comienzan a aparecer las señales.











